Psicología pop

¿Qué es la psicología pop? 


Para saberlo es necesario aplicar esa compleja forma cyborg de conocimiento que es la Epistemología Google. La fuente con mejores argumentos que encontramos al aplicar esta epistemología es la catholic.net. Sí, una red que difunde las ideas de esa prestigiosa institución al cuidado de los niños que es la iglesia católica. En esta güeb se nos explica que la psicología pop es esa psicología que predican los exitosos libros de autoayuda, y que los profesores universitarios de psicología tanto critican. A la iglesia católica y a esos profesores les decimos, con todo cariño, que son unos envidiosos. No se hagan, todo es por los clientes que les quitan. Según esta web la psicología pop se fundamenta en algunos mitos que atentan seriamente contra las buenas costumbres de nuestra sociedad:

Mito 1: Los seres humanos son fundamentalmente buenos.
La catholic.net dice que eso ni Santa Teresita del Niño Jesús se lo cree, pues ella de chiquita era más que chingaquedito, de esas que les pegan a los niños, y que sabía que lo que estaba haciendo estaba mal pero ni así se apaciguaba. Vaya, que hasta la biblia dice que Dios alguna vez fue cruel y vengativo. Pero la psicología pop va por ahí diciendo que todo está en su lugar, donde debe estar, ni por qué angustiarse ni esforzarse. Nosotros estamos de acuerdo con lo primero, no somos tan buenos como parecemos. A lo mejor es cierto que también fuimos de chiquitos perversos polimorfos, dijo su papi Freud, o verdaderos chiqueadotes como diría Saymon Floyd, fundador del contraanálisis inverso. Sin embargo, por motivos metodológicos nos adscribimos a la psicología pop: no nos esforzamos, estamos guardando energías para el día del juicio final en que haya que andar a las carreras.
 
Mito 2 y mito 3: Necesitamos más autoestima y no puedes amar a otro hasta no amarte a ti mismo. Cómo se les ocurre, si Dios ya nos quiere mucho, dice la red católica. Lo demás es onanismo. Totalmente de acuerdo: entendemos la psicología pop como el producto de unas muy vigorosas chaquetas mentales con las que ocupamos esas horas muertas en las que la chamba saldrá mejor si la dejamos para mañana.



Mito 4: No debemos juzgar a nadie. Cómo se puede ser tan blandegue, se dice otra vez en la catholic.net. Cómo se puede vacilar en señalar con dedo flamígero a quien obra el mal, que existe, que es objetivo. Cómo no decir en días como estos días “¡pinchi Calderón hijo de la chingada!", por ejemplo. Pero nosotros también en este punto asumimos la psicología pop: no podemos juzgar como malo a alguien que simplemente es idiota.

Mito 5: Toda culpa es mala. Tema católico favorito. Ni cómo imaginar un mundo sin culpa. Quedaríamos poseídos por el “relativismo, el auto-hedonismo, la satisfacción desatada” dice nuestra citada fuente. Es decir, nos la pasaríamos bien chido... Sin comentarios.

A la psicología pop que nosotros predicamos le quedan muy bien estos mitos, aunque la verdad nosotros no estábamos pensando tanto en los libros de autoayuda, por favor sea feliz, las mujeres son de venus los hombres son de marte, caldo de pollo para el alma o constelaciones familiares. Ya quisiéramos, se gana bien, y una tía dice que a ella sí le funciona. La psicología pop a la que nosotros aspiramos está más bien influenciada por corrientes teóricas como el chicoanálisis, el contraanálisis inverso, la psicología de las masas (de harina de maíz), las tortas ahogadas, el Barça de Guardiola, e inspirada en algo que dice Pepe Morales, un psicólogo social cuya tesis debería leer todo aquel estudiante que nomás esté rascándose ahi, sobre hacer una psicología social popular que “sigue al populacho en sus tragedias y alegrías”, pero que no es una rama disciplinar, sino que es una psicología con “gustos, aficiones y prácticas folclóricas, corrientes u ordinarias, es decir, gentiles”. O sea que no se hace en el consultorio ni con encuestas, sino en la cantina y con especulaciones de quien ya tiene mucha vida diaria qué gozar y qué aguantar. Y sin necesidad de renunciar a los buenos libros... ni a las películas porno, y menos a la televisión, que es como una segunda madre para todo mexicano que se precie de serlo. 


 
¿Cómo participar? Enviándonos eso que ustedes escriben cuando la psicología les sirve para otra cosa que no es pasar exámenes, sacar a alguien de una crisis emocional o resolver algún conflicto comunitario, sino solamente para pasar el rato, porque es en esos momentos cuando a uno se le ocurren las ideas no más ingeniosas, sino más bonitas, que es uno de nuestros tres criterios de publicación: que sea bonito, simpático e interesante. Así de vez en cuando sale algo provocativo.




1 comentario:

chori dijo...

Me encantó esa frase: "no podemos juzgar como malo a alguien que simplemente es idiota", yo le agregaria a idiota, ambicioso, gandalla, culero e hijo de puta....