DeASI

DEPARTAMENTO DE ASUNTOS SIN IMPORTANCIA

 


Sobre la necesidad de tratar lo que no importa…

El conocimiento –o saber, según la metáfora que más guste- para que exista, para que diga algo interesante sobre nuestras vidas, para que sea parte del pensamiento, para que no se olvide, requiere ser socializado, es decir discutido, escrito, leído, sentido, pensado y vuelto a discutir. Especialmente esas elucubraciones de la psicología, que por muy científicas que quieren ser desde el siglo XIX, no atinan a decir con precisión que estudia tal disciplina, será porque el objeto que la psicología buscó en principio explicar (¿el alma?) resultó ser una realidad tan amplia y aun más compleja que la realidad física, que los psicólogos preferimos quedarnos cada quien con un pedacito de esa realidad y cada quien en su trinchera y nadie se meta conmigo... Luego diremos que sí, que de hecho en la psicología hemos discutido tanto que muchos debates hemos de darlos por supuestos y concluidos. Nosotros creemos que nada más se le ha sacado la vuelta a los asuntos substanciales. Incluso pareciera que el Debate es algo prohibido; muchos nos sentimos ofendidos cuando otros tocan el santoral de nuestra congregación.

También se nos ha ocurrido que este sacatearle al debate de las cuestiones substanciales proviene de un exceso de ocupaciones propias de la profesión que requiere justamente dar por sentado lo importante para dedicarnos a lo urgente (hacer la chamba, dar las clases, modificar currículas, hacer perfiles de egreso, aplicar exámenes, poner las calificaciones). ¿Y el gusto por darle vueltas a las ideas qué? ¿El regocijo de contemplar el pensamiento y discutir sus modelos dónde? Luego resulta que los asuntos sin importancia son otros...

A veces las tareas que más se prestan a la ociosidad son las que no están muy claras (como, por ejemplo, “encontrar la belleza”, “conocer la verdad” o “buscar la perfección”): se sabe que Picasso se rascaba la barriga, que las dos actividades básicas de los teóricos físicos de Copenhague que fundaron la física cuántica eran jugar ping-pong y subir los pies sobre el escritorio, y que los padres de la Ilustración, como Diderot y D’Alembert, lo que más concienzudamente hicieron durante sus vidas fue tomar café, pero nunca se les olvidó para qué lo hacían, porque la ociosidad no pierde el rumbo y porque su quehacer deja de estar impuesto desde afuera y se convierte en un trabajo íntimo, que brota como de sí mismo, como necesidad. El ocio es el trabajo elevado a su más fina expresión. Lo que se logra mediante la ociosidad es maravilloso, y lo que no también.” (Fernández Christlieb, El ocio, en El Financiero, 27/05/2003).

Los que aquí suscribimos, en nuestros “ratos libres” (¿de dónde los sacaríamos?) hemos pensado que quedan aún pendientes las grandes discusiones acerca del “objeto” de preocupaciones y la finalidad de la psicología; la relación de ésta con las tradiciones del pensamiento (ciencia, filosofía, arte y religión); las relaciones de esta “ciencia” con otras ciencias; las delimitaciones y alcances de “las psicologías”, entre otras cosas, más las que vayan surgiendo de las cegueras. Por supuesto que no pretendemos “conocer la verdad” o “encontrar la perfección”, éstos son sólo pretextos para sentarnos a departir el conocimiento por el puro gusto. Y que tal que sale algo bueno que hasta nos reorienta la práctica académica y profesional... uno nunca sabe.




De estos destellos de la realidad que alcanzamos a percibir es que proponemos y creamos el
Departamento de Asuntos sin Importancia, el cual se ha planteado, así por el puro gusto de pensar, tratar esos entre otros excluidos “quién-sabe-por-qué” (quizá por ociosos) de las grandes agendas.

El H. Depto. se ha propuesto soltar algunas preguntas e invitar a ciertos sujetos (¿objetos?) a que nos ayuden a preguntarse con nosotros sobre dichos asuntos. Sabemos que una pregunta es la primera posibilidad del conocimiento –si acaso fuera posible-. No pretendemos de ninguna manera concluir los debates, a cambio ofrecemos el festín de la reflexión ociosa ¡Nos pondremos una divertida!
Sería falsa modestia decir que quienes conformamos el departamento somos gente humilde y sencilla. La verdad es que no lo somos. Tampoco somos unas lumbreras que pertenecen –desafortunadamente- al SNI; nadie nos ha citado en sus ensayos, ni cosas por el estilo. Pero eso sí tenemos algunas pretensiones y principios:
  • Compartir las dudas: son más que las certezas y esperamos que se sigan acumulando.
  • Privilegiar el diálogo sobre el choro mareador: bastante tenemos con las juntas, las clases y las campañas políticas.
  • Democratización de los conocimientos: esa que se da en la charla genuina y noapantalladora al compartir la sal y la mesa –que más aplauda-, en el sano convite de las chelas y las botanas y, sobre todo, en los mingitorios y los excusados.
  • No le sacamos a los desacuerdos, es más lo fomentamos porque estamos en contra del pensamiento unívoco y homogeneizante, ese contra el que todos luchan.
  • Ya lo dijo Marx: Y si estos no les gustan… tenemos otros (pero no Karl, sino Groucho).





Quienes conformamos el Departamento de Asuntos sin Importancia somos y seremos los que tengamos que ser. Así aseguraremos que las ideas que nos llevaron a formarlo sólo se modifiquen para enriquecerse, así las preservaremos de la burocracia. La realidad es que si somos más luego no podemos aplicar los principios atrás señalados, además de que la cuenta saldrá más cara. Otra cosa que nos llevó a trabajar juntos y solos es que, desde el kinder hasta ahora, nadie nos quiere en sus equipos ni nos invita a sus fiestas. 
 
Departamento de Asuntos sin Importancia

Guadalajara, marzo de 2006,
Revisado en Barcelona en Febrero de 2008

________________

Este manifiesto fue el punto de partida del DeASI. Una primera versión fue publicada en el primer número de la revista Diálogos para repensar la psicología allá en Guadalajara en mayo del 2006. Con dicho texto nos presentamos en aquel entonces y nos seguimos presentando ahora.


No hay comentarios: